MOTIVACIÓN, UNA VEZ. DISCIPLINA... ¡SIEMPRE!

A veces encuentra uno verdaderas joyas que, como un martillazo, le hacen a uno comprender el por qué de tantas fallas, retrasos, y resultados débiles y blandengues en todo aquello que queremos lograr. Ayer me encontré con una de esas joyas a través de un youtuber, y algo me quedó muy claro : La motivación puede ser una trampa.
A los seres humanos nos gusta sentirnos cómodos con lo que hacemos, y eso incluye sentirnos motivados. ¿A quién no le resulta mucho más fácil hacer sus ejercicios con la imagen del chico o chica de sus sueños en la mente? ¿O levantarse a trabajar con la imagen del auto deportivo azul metálico que se podrá comprar con el dinero que va a ganar? ¿O concentrarse en otra clase de un nuevo idioma al tener presente los negocios que podrá concretar si puede comunicarse con sus socios del país donde se habla?  
La fuerza de la motivación es realmente poderosa... al principio y mientras dura.  Pero nuestra mente es dinámica, y ávida de nuevos estímulos, los escenarios mentales pueden cambiar constantemente de escenografía.  Si estamos conscientes de ello, estaremos de acuerdo en que la fuerza de nuestra motivación también puede fluctuar de un día para otro, y que si basamos nuestra determinación en nuestro grado de motivación diaria, estaremos en grave riesgo de ser de esos que hacen ejercicio un día sí y cinco no, que trabajan con calidad tres días sí y tres no, que estudian el idioma extranjero a veces sí, y cada vez más, no. 
En cambio, la disciplina es una fuerza que no se pone a cuestionar si "hoy tienes ganas o no". No le importa si "hoy no te sientes bien". Y le tiene sin cuidado sin hoy está soleado o ya se quiere nublar, o si hay flores con abejas, o cactus con lagartijas en tu trayecto. La disciplina nos mantiene en el camino cuando la motivación se fue a tomar unas alegres vacaciones o cuando de plano nos ha abandonado. 
Y tal vez lo más impresionante de todo esto, es el enorme respeto hacia sí mismo que la disciplina nos hace ganar. Esa certeza interior de que tú te diriges a ti mismo, te hace percibir un poder personal que quizás ninguna otra cosa puede hacer sentir. 
Y por todo esto, motivación para hacer algo, la necesitamos una vez.  Disciplina, la necesitamos para siempre.

CAMINANTE, NO HAY CAMINO... SE HACE CAMINO AL ANDAR.

Cuando era niña, escuché muchas veces la voz de Joan Manuel Serrat recreando las bellas palabras del poeta español Antonio Machado: "Caminante, son tus huellas el camino y nada más; caminante, no hay camino, se hace camino al andar. Al andar se hace camino, y al volver la vista atrás, se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar. Caminante, no hay camino, sino estelas en la mar..."
Laura, mi hermana mayor, quien murió en 1974, escuchaba ésta y las demás canciones interpretadas por Serrat con singular deleite, y era por ello que casi me las sabía de memoria, a fuerza de oírlas. Hoy, cuando pensaba en los esfuerzos y las peripecias, no siempre precisamente felices, de aquellos que están emprendiendo el emocionante camino hacia la realización de un gran sueño, de una idea radicalmente nueva, o de algo que pueda significar un cambio trascendental en la vida, vinieron a mi memoria las hermosas palabras de este poema, y concluyo que no hay un camino trazado para los sueños diferentes, aquellos que se salen de lo convencional... sólo se puede hacer camino al andar, al dar saltos llenos de fe y de determinación, y al ir descubriendo señales mientras se procura avanzar en una odisea sin mapas ni métodos.
Y cada día que se vive es una senda que nunca se ha de volver a pisar, pero de la cual es imprescindible aprender, si se pretende ser hoy más capaz y más apto que ayer. 
La vida de los soñadores transcurre abriendo brechas.
¿Se llegará a la meta concebida? No hay nadie que pueda asegurarlo. Ni siquiera podemos estar seguros de vivir lo suficiente para poder ver acabada la obra por la que nuestro corazón clama.
Pero de algo sí estoy segura: Es preferible vivir avanzando en pos de un sueño sin garantías, que morir sin haber emprendido el viaje.
                              Se hace camino al andar...

SIN MIEDO A HACER COSAS DIFERENTES

Es cierto. Cuando a una idea aparentemente loca, inadecuada, disruptiva o fuera de lo común y corriente se le ocurre visitarte dentro de tu cabeza, lo primero que probablemente piensas es:
"¡Ajá! ¿Y qué van a decir todos? ¡No, gracias! A mí no me gusta hacer el ridículo".  Y ¿cuantas veces es eso suficiente para eliminar de inmediato cualquier planteamiento original?

Una lindísima chica que me ayudaba en casa se horrorizaba cuando se me ocurría cambiar algún ingrediente de una receta más o menos conocida. Me decía: "¡Pero los chilaquiles no llevan eso!" ó "¡Es que así no es el puerco con verdolagas!"  Sólo cambiar un tipo de chile, o de condimento, o de complemento, o de cualquier cosa, le parecía casi una ofensa a la humanidad. ¿Hacer el agua de dos o tres frutas? ¿Hacer una salsa sin ponerle un diente de ajo? ¡No! "¡Así no es como se hace!"

Esta forma de pensamiento lineal, apegado a un método, a unas reglas no escritas, a una forma de pensar convencional, ciertamente puede resultar de suma utilidad en muchas facetas de la vida, pero hay que considerar que si Galileo Galilei, Leonardo Da Vinci, Julio Verne, Alejandro Graham Bell, Steve Jobs, Mary Kay, y tantos otros innovadores a lo largo y ancho del mundo y de la historia hubiesen reprimido sus deseos y sus ideas de hacer algo diferente, quizás seguiríamos en la época de las cavernas.

Recuerda que por cada mil músicos, sólo hay unos cuantos compositores. La multitud se aprende y practica lo que otros han escrito, pero no crean algo propio aunque sean totalmente capaces de hacerlo.
Cuando alguien intenta hacer algo nuevo, por favor, aliéntalo. Felicítalo. Dale una palmada en la espalda. Y cuando seas tú el que está creando algo diferente, mantente firme y constante. Siempre habrá voces de aliento, pero también es muy posible que no falten por ahí las risas y el sarcasmo. No importa. Es inevitable. Ponle otro ingrediente a los chilaquiles. Por hoy no le pongas ajo a la salsa y piensa en otra cosa que le de el sabor especial. Sé un maestro lleno de posibilidades creativas. Sé un médico que piensa en maneras de darles felicidad a sus pacientes, como Patch Adams. Sé un pintor de brocha gorda que canta mientras trabaja y que propone maneras hermosas de dar color a los muros. Sólo se vive una vez, y mientras tus ideas no hagan daño a nadie ni te alejen de tus responsabilidades básicas como ser humano, y si por el contrario, se trata de algo que puede dejar una huella positiva en tu paso por este mundo, sé el creador de tu propia música, y alcanza tus propias estrellas...!!

"Fracasar" es parte de Crear y Lograr!!

Me gusta mucho leer sobre los "fracasos" que ha tenido la gente exitosa, quizás porque yo también intento cosas fuera de lo común desde que era niña, y ciertamente muchas de ellas no han resultado como era mi deseo inicial. Sin embargo, ¡cuanto aprendizaje y fuerza me han dado estas experiencias! ¿De qué otra manera podría haberlas obtenido?

En una cultura como la nuestra, "fracasar" es sinónimo de derrota, de ser un perdedor, de no tener capacidad de concretar una meta.
El tiempo, la vida, y los libros me han enseñado a mi que aquel que ha fracasado en algo es porque intentó algo. E intentar algo, sin el menor asomo de duda, lleva un triunfo implícito consigo.
Mi hijo menor, Dany, me envió una vez una frase encantadora que dice: "Cuando los bebés intentan aprender a caminar, caen muchas veces, pero ellos jamás piensan: Creo que caminar no es para mi".
Y... ¿no estamos caminando ahora?

En las biografías de muchas personas notables vemos que el ascenso a su nivel de logro generalmente estuvo salpicado de fracasos, intentos fallidos, infancias dolorosas, descalabros, o alguna de las otras muchas variaciones de la adversidad. ¡Qué gran maestra resulta ser ésta última!  Implacable, dura, firme como un domador de leones, la adversidad es una bendición disfrazada de película de terror, que siempre llega a mostrar su amable rostro una vez que todo lo más estrujante ha pasado, dejándonos con la certeza de que la siguiente vez estaremos mejor preparados, y seremos más sabios.

¡Bienvenidos los "fracasos", mientras sean resultado de estar embarcados y trabajando en la nave que nos llevará a realizar nuestros más grandes sueños y metas!
¡Bienvenida la experiencia, sabiduría y fortaleza que siempre traen consigo!